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Soy de esas madres. De las que te estrujan, de las que te preguntan qué piensas o creen saberlo todo o lo saben de manera indiscutible, intuitiva, poderosa; de las regañonas, de esas que utilizan frases hechas que ya escucharon a su madre y ésta antes a la suya. Te enseño, te rectifico, te reconduzco, te adoro, te dejo despegarte y te vuelvo a buscar. Te miro y pienso que nada fue igual desde que llegaste y nada sería igual si no estuvieses. Ni mis días, ni los suyos, ni los nuestros. Yo decidí que estuvieras aquí, me empeñé, prácticamente hice que te fabricasen para mí. No fue el azar, ni un descuido, ni algo fortuito, tampoco me bastó con intentarlo un mes y otro mes, con coordinar las horas, los momentos, las posturas... Nada parecía suficiente y nada lo fue. Soy de esas madres. De las que te sueñan, de las que te anhelan confiando en que un día llegarás y de las que antes que a ti ya quisieron a otros minúsculos seres, que también brillaban en el ecógrafo cuando otras manos los ...

La Playa

Sólo tú la reconocerías entre un millón. La primera vez que la vimos la oteamos desde un pequeño abismo que asomaba desde un césped cuidado, ahí abajo, a apenas unos metros, como si fuera nuestra. Y se diría que la usamos como tal. ¿Te acuerdas? Con esa arena fina, finísima, donde nos tumbamos a ver el primer atardecer de un sol bañado en neblina rosa. Con ese agua casi gélida no apta para flojeras y esa sensación de estar en una playa única que tenía arena, mar y olas... como todas. Pero con unas cascadas de agua dulce, como pocas. E incluso allí tuvimos nuestro rincón. ¿Te acuerdas? En un lateral, entre rocas, ante una cala exigua de apenas un metro de arena. Y no sé, la verdad, si al final echamos muchas o pocas horas allí. Sólo sé que sólo tú las reconocerías como nuestras entre un millón.

Novedades

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No es que haya muchas. O sí, depende de cómo se mire o a quién se las cuente. De entrada, sólo quería volver a escribir, que es por dónde se vuelve siempre a estas andanzas. Pero no sabía bien con qué excusa, si a modo de diario o con un porqué tras ocho años de ir con las palabras a cuestas, borrándolas, reescribiéndolas, olvidándolas... Sin volver por aquí. Sólo alguna vez eché mano del papel, por pura necesidad, como esa última vía de escape que brota cuando necesitas vomitar como sea y donde sea. De una manera más íntima, si duda, o al menos más reservada para uno mismo. Aunque luego yo no sepa bien en qué cuadernos o cajas me los acabaré encontrando, pues nunca he sido muy metódica en esto de los desahogos. T ampoco busco ahora eso. Sólo escribir. No sé si mucho ni poco, pero sí sé que intentaré retocar lo justo, como si fuera un manuscrito que de primeras tienes que evitar llenar de borrones. Y ya. Pensé también en crear uno nuevo, como si ésta fuera una nueva etapa, un tiemp...
Me reconcilio con la ignorancia, con la mía per se, a base de miolaxtán. La dosis justa flota en el culín de leche y se filtra hasta el músculo maltrecho; esa contusión insana sobre la que me tumbo, porque no me queda otra que soportar así el dolor trasero: haciendo "sofing". Es el vocablo de la semana; nunca antes lo utilicé tanto. "Zapping" tampoco, ni seguro médico, ni "lumbar" y mucho menos "cervicalgia". Me enfrento al estancamiento, al mío per se, a base de spray frío. Bien presionado reaviva las neuronas, gracias al efecto rebote del cosquilleo lumbar. Porque algo pasó en este tiempo que me siento en una burbuja, flotando entre el aburrimiento y la complacencia, a punto del paroxismo mental. En fin, que aquí anoto que hay un cambio cerca, pero que todavía no sé bien cuál será...

Polvo eres

Me llegó la notificación hace unos días: "por mudanza de los inquilinos actuales, le comunicamos que tendrá que acogerle temporalmente en su casa, hasta nuevo destino". Y así, sus gramos de puro hueso han llegado a mi casa, de tapadillo, para no provocar desaveniencias; porque no siempre donde caben dos, caben tres... aunque el último en llegar sea poquita cosa. Ni siquiera le di la bienvenida a mi hogar, y eso que era la primera vez que entraba en él; sólo de pensarlo, se me atragantaron las lágrimas y se me licuaron las palabras. Me quedé muda, abrazándole, porque llevo tres años y dos meses sin poder hacerlo y esta es la vez que más cerca podré tenerle en mucho tiempo. Porque todo está ya hablado: sólo estará en mi casa temporalmente... Las eras del ajo conquense le esperan. Yo creo que allí descansará en paz.

cuarto enero

Paté con mermelada, crema de marisco, pinchadas de ensalada y rodaballo al horno. Échale un trocito de turrón encima, un bocado al polvorón y el jugo de la uva. Báñalo todo en Rueda y agítalo con champán. Cambia un minuto antes a Buenafuente por el espumillón de la española y... FELIZ 2009!!!! Achuchones, chinchines y flashes para el recuerdo. A punto de hacer 4 años con este blog.

quizás este blog esté absorbido por el facebook...

Sé dónde vives, dónde trabajas, con quién sales, conozco a tus amigos y tú a los míos, te escribo en google y aparece tu nombre, miro en la agenda del móvil y ahí estás, tus fotos ya son también mías gracias al 'tag', leo tus instantes cada vez que actualizas y me entero de que ahora caíste como "became fan" de algo más; si alguna vez quiero leerte, miro tu blog... Y así te tengo, con todo al destape. Tecla a tecla. Si suena el telefonillo ya no es para bajar a la pista, sino para que abra al cartero comercial. Si recibo cartas, son del banco, o una multa -siempre a destiempo, siempre inoportuna-. Si oigo el ring del fijo es que estoy soñando, porque hace dos años que vivo sin '91-'. Y, a veces, cuando tengo tiempo, me doy cuenta de que sé tanto de ti que prefiero estar conmigo; en casa, un libro abierto por la pag. 186, los Sexy Sadie de fondo y un baileys sobre la mesa... Paro, suena doble click. Mensaje al móvil: "Mañana a las 13:30, Lavapiés". Ap...