La Playa
Sólo tú la reconocerías entre un millón. La primera vez que la vimos la oteamos desde un pequeño abismo que asomaba desde un césped cuidado, ahí abajo, a apenas unos metros, como si fuera nuestra. Y se diría que la usamos como tal. ¿Te acuerdas? Con esa arena fina, finísima, donde nos tumbamos a ver el primer atardecer de un sol bañado en neblina rosa. Con ese agua casi gélida no apta para flojeras y esa sensación de estar en una playa única que tenía arena, mar y olas... como todas. Pero con unas cascadas de agua dulce, como pocas. E incluso allí tuvimos nuestro rincón. ¿Te acuerdas? En un lateral, entre rocas, ante una cala exigua de apenas un metro de arena. Y no sé, la verdad, si al final echamos muchas o pocas horas allí. Sólo sé que sólo tú las reconocerías como nuestras entre un millón.
Comentarios