rojo como blancos son los besos que me mandas desde lejos

Era el día de los franceses y los mostoleños; a ti te había tocado hablar de los primeros, a los que el 2 de mayo pilló desprevenidos; un fallo de estrategia, dijeron, pero cambió el rumbo de la historia y ya nunca se pudo pasar por alto. Lo marcaron en el calendario: unos en rojo, para recordar que había que olvidar por qué perdieron; los otros en rojo y gualda, orgullo del levantamiento. Y así, una vez más, quedó demostrado que era imposible coincidir en colores, al menos a la hora de pintar la memoria.

Para los que somos desmemoriados y de ánimo voluble, la paleta y el pincel nos estorban. Yo también recuerdo el rojo, y el verde, en la semana más triste de mi vida. El verde llevaba dentro cenizas y el rojo me daba calor; pensé mucho si ponerme o no ese abrigo –quizás no acompañaran las circunstancias...- , pero a día de hoy aún le da “vida” a un instante en el que todo era surrealista...

Esos días son del blanco de una misa inesperada; marrones del ladrillo de La Paz; bermellón, por 54 claveles... pero sobre todo son negros y acuosos como este último 2 de mayo. El día en que, 200 años después, franceses y mostoleños ya no pintan nada.

Comentarios

Maximus ha dicho que…
Hay enemigos a los que no podemos derrotar. Atacan de repente, de forma inesperada y su incursión es implacable. No hay manera de esquivarlos. Pero algunos los combaten de forma ejemplar. Yo desde este año tengo un nuevo héroe del 2 de mayo.

No se puede evitar lo inevitable, pero estoy seguro de que si hubiera tenido amigas como vosotras, Bonaparte nos habría dado por el culo a todos.

Fuerza y honor para el más grande.
Anónimo ha dicho que…
Aunque no lo parezca se me escapan lágrimas continuamente. No dejo de pensar que todo es una broma pesada, que no es real, que mañana el 2 de mayo estará aún por llegar. No lo pienso, en realidad, simplemente lo supongo, está ahí, debajo de todo lo demás.
Y ahora sólo soy capaz de dar las gracias, y no entiendo una sola palabra de todo este silencio que se empeña en rodearlo todo...
tx
Anónimo ha dicho que…
¿Sabes? Todavía entro, a veces, por aquí, cuando lloro solo, en casa, para recordarme que siempre hay alguien conmigo...
tx

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