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Mostrando entradas de 2008

quizás este blog esté absorbido por el facebook...

Sé dónde vives, dónde trabajas, con quién sales, conozco a tus amigos y tú a los míos, te escribo en google y aparece tu nombre, miro en la agenda del móvil y ahí estás, tus fotos ya son también mías gracias al 'tag', leo tus instantes cada vez que actualizas y me entero de que ahora caíste como "became fan" de algo más; si alguna vez quiero leerte, miro tu blog... Y así te tengo, con todo al destape. Tecla a tecla. Si suena el telefonillo ya no es para bajar a la pista, sino para que abra al cartero comercial. Si recibo cartas, son del banco, o una multa -siempre a destiempo, siempre inoportuna-. Si oigo el ring del fijo es que estoy soñando, porque hace dos años que vivo sin '91-'. Y, a veces, cuando tengo tiempo, me doy cuenta de que sé tanto de ti que prefiero estar conmigo; en casa, un libro abierto por la pag. 186, los Sexy Sadie de fondo y un baileys sobre la mesa... Paro, suena doble click. Mensaje al móvil: "Mañana a las 13:30, Lavapiés". Ap...

NO NOS HEMOS AUTOABSORBIDO

Nos echamos a dormir pensando que lo mismo una tromba de agua demolía el edificio, y con la guasa de saber que el mundo lo mismo se tragaba "para dentro". La Nada partiría de Ginebra devorándonos en minutos, segundos?. ¡Glup! Y así nos habríamos ido para siempre, con un adiós de onomatopeya. Pero desperté pasadas las 9:30. El apocalipsis pasó de largo y tocó volver a las tropecientas horas aquí sentada, viendo pasar teletipos, amarrada al estrés. Esta semana nadie se acuerda de Neira, sólo hay partes médicos diarios. "Estable, dentro de la gravedad". Aquí esperan, más tranquilos, porque ya tenemos las lágrimas de sus amigos: justo cuando Héctor sacaba el pañuelo un zoom se acercaba a su dolor; el rec siguió encendido durante cinco minutos más, engullendo un momento que podrá ser repetido una y mil veces ante otras tantas retinas.¡Glup!, y para dentro... ... Mientras los protones y neutrones se aceleren sin más, no nos quedará otra que seguir tragando.

volviendo

Para septiembre siempre saco mi particular coleccionable: el de todas las cosas que podría ponerme a hacer, y nunca hago. O empecé y nunca terminé. Cada año lo compro y ahí se queda, encartonado con su plástico sin quitar. Y este año, no sé por qué, no ha sido así: no he pisado el kiosko y no me he echado a soñar con imposibles, simplemente he vuelto de vacaciones. Allí sí soñé, eso no cambia. Tumbada al sol, torpedeada por la arena que levantó durante tres días el viento de Levante, soñé con un año sabático. Por fin vería todo: las dunas de Marruecos las subiría en furgoneta, dormiría en moteles de carretera desde Maine hasta a Arizona, y la uña del meñique la bañaría en el Ganges. Lo leería todo, salvo deshonrosas excepciones; y probaría de nuevo con la tinta: el placer de buscar palabras y el deleite de pintar... Y quizás, de vez en cuando, podría dedicarme a desaparecer por días y por horas, incluso, sabiendo que no habría descuidado a nadie. Porque, cuando vuelvo de tumbarme al so...

MI TIO

Todavía no he quedado con ella. Lo haré mañana. Y seguramente no surjan las mismas palabras, contadas de la misma forma ni con el mismo ímpetu; suele pasar con cada entrevista previa: yo anoto sus expresiones y cómo definen lo que han vivido. Te lo cuentan con una naturalidad impagable, muchas veces difícil de conseguir cuando no hay un teléfono de por medio sino una cámara. "Cuando quieras, estoy grabando"; y entonces tú preguntas, a veces, "nombre y cargo" -aunque sepas la respuesta de antemano-. Ella me ha pedido que la grabemos de tal forma que no se la reconozca. Pero su "cargo" lo contaré: madre de un joven con trastorno de personalidad límite que ha pasado diez años a la sombra. De los 22 a los 32; salió el pasado julio. En diez años ha viajado de una prisión a otra: Granollers, La Modelo, Navalcarnero... Y de una medicación a otra: la del psiquiatra de Granollers, la de La Modelo, la de Navalcarnero... Han sido diez años sin reducción de pena, co...

rojo como blancos son los besos que me mandas desde lejos

Era el día de los franceses y los mostoleños; a ti te había tocado hablar de los primeros, a los que el 2 de mayo pilló desprevenidos; un fallo de estrategia, dijeron, pero cambió el rumbo de la historia y ya nunca se pudo pasar por alto. Lo marcaron en el calendario: unos en rojo, para recordar que había que olvidar por qué perdieron; los otros en rojo y gualda, orgullo del levantamiento. Y así, una vez más, quedó demostrado que era imposible coincidir en colores, al menos a la hora de pintar la memoria. Para los que somos desmemoriados y de ánimo voluble, la paleta y el pincel nos estorban. Yo también recuerdo el rojo, y el verde, en la semana más triste de mi vida. El verde llevaba dentro cenizas y el rojo me daba calor; pensé mucho si ponerme o no ese abrigo –quizás no acompañaran las circunstancias...- , pero a día de hoy aún le da “vida” a un instante en el que todo era surrealista... Esos días son del blanco de una misa inesperada; marrones del ladrillo de La Paz; bermellón...

cuando quedan lejos...

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En la estación de tren no se puede fumar. En ninguna, pero en Puerta de Arganda la gente fuma mirando los raíles. Ellas con plumas negro y los pelos teñidos, desmelenados; ellos con mochila al hombro y deportivas. A las horas que yo lo cojo apenas está cargado el andén de gente, apenas se oye ruido. Pero ayer se oía a una niña llorar; una y otra vez el mismo llanto. Él la miraba con los ojos acuosos y le volvía a dar a "reproducir" en el móvil. Y la niña volvía a llorar. Él, ¿su padre?, ¿senegalés?, parecía revivir la despedida de su familia desde una estación de tren en Madrid. Lejos, muy lejos.

merece un post

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http://blogs.elpais.com/oscar_gutierrez/

leer y escribir

De pequeñas nos leía cuentos por la noche a Ra y a mí. Yo le pedía una y otra vez el de "Pedro y el lobo". A él y a mi abuela. A ella además la incluyeron en los guiness: cienes de veces leído "Los 7 cabritos y el lobo". Y un día llegué y le dije: "papá, me he terminado el cómic del Tío Gilito", y le conté sus 53 viñetas con sus bocadillos respectivos. Cuando tenía 9 años la Telefónica le trasladó a Burgos, y cada noche se arropaba con cinco mantas aún durmiendo pegado al fogón; y te lo contaba así porque era 'el manchego más andaluz', o así al menos nos hacía entender mi madre lo exageraos que eran los andaluces... y mi padre. Y fue en una de esas idas y venidas Madrid-Burgos cuando me compró en un stand giratorio de gasolinera "Las fábulas de Samaniego", de las que de vez en cuando aún me vienen versos a la memoria. Yo sólo recuerdo que estaba en la habitación cuando me llegó con uno de los mejores títulos de la historia de la literatu...

parte médico

He descubierto que nada es tan malo como parece. Un día te levantas dando tumbos, con la cabeza descolocada y dando pasitos a lo zombi. Bien, vuelves a la cama. No queda otra: hay que avisar en el curro. La pantallita del móvil brilla demasiado en la habitación a oscuras pero ya está, hoy en el reparto de tareas sólo ha tocado la de ir al médico. El día se hace largo. Uno siempre descubre la de cosas que se pueden hacer mientras no estás diez horas trabajando... o yendo de la cama al sofá; qué inutilidad. A última hora de la tarde consigo el justificante y una marca en el calendario: “sí, claro, algún día tendrás quistes”. Pues nada, mi doctora siempre ha seguido el intachable criterio de decirme las cosas tal y como son, para algo la frío a preguntas. Además esta vez me ha echado la mirada de sí que eres cansina : “A partir de ahora tendrás que tomar sin falta tu dosis de hierro al mes” –lo del hierro y sus dosis oportunas lo llevamos arrastrando, ella como médico y yo como paciente, ...