el asiento
Se sentó para buscar palabras, para reposar las ideas y encontrar la solución; y encontró que ya no sabía cómo organizar el batiburrillo. Cuando de repente te paras a escucharte, si llevas largo tiempo sin hacerlo, el ruido es tal que casi prefieres volver al vacío.
Se sentó para mirarse el ombligo y se dio cuenta de que estaba tapado por los pliegues de la carne, que había dejado crecer por dejadez. Cuando de repente te paras a mirarte en el espejo, si llevas tiempo sin cuidar tu reflejo, la visión es tal que casi prefieres volver a la inopia.
Se sentó, al fin, sólo por sentarse, y descubrió que se hundía en el sofá.
Se sentó para mirarse el ombligo y se dio cuenta de que estaba tapado por los pliegues de la carne, que había dejado crecer por dejadez. Cuando de repente te paras a mirarte en el espejo, si llevas tiempo sin cuidar tu reflejo, la visión es tal que casi prefieres volver a la inopia.
Se sentó, al fin, sólo por sentarse, y descubrió que se hundía en el sofá.
Comentarios
tx
Qué arte tienes, hija.