el asiento

Se sentó para buscar palabras, para reposar las ideas y encontrar la solución; y encontró que ya no sabía cómo organizar el batiburrillo. Cuando de repente te paras a escucharte, si llevas largo tiempo sin hacerlo, el ruido es tal que casi prefieres volver al vacío.
Se sentó para mirarse el ombligo y se dio cuenta de que estaba tapado por los pliegues de la carne, que había dejado crecer por dejadez. Cuando de repente te paras a mirarte en el espejo, si llevas tiempo sin cuidar tu reflejo, la visión es tal que casi prefieres volver a la inopia.
Se sentó, al fin, sólo por sentarse, y descubrió que se hundía en el sofá.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
a veces nos empeñamos en buscar soluciones, respuestas, reconocernos en el espejo. Creo que alguna vez deberíamos sentarnos en el sofá, dejar que los cojines nos sepulten y cerrar los ojos...con compañero de asiento, hundirse puede resultar hasta reconfortante.
Anónimo ha dicho que…
me encanta leerte.
tx
Maximus ha dicho que…
Se sentó para leer el blog de su compañera, para relajarse leyendo las historias de otros. Cuando de repente, se dio cuenta de que "el asiento" era un fiel retrato de sí mismo. Sobre todo por los pliegues de la carne, cuyo crecimiento cuidaba con esmero.
Qué arte tienes, hija.

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