Virtudes

Cada vez más pequeña y delgada; pasan los meses sin vernos y ella siempre me recibe con su sonrisa y un "pegotera, gracias por venir. Ay, mi Beukilla, mi hoyitos guapos". Y me siento a su lado, en el cuarto donde lo tiene todo: su cama reclinable, sus fotos, su tele, sus recetas de cocina recortadas durante años de las revistas y metidas a presión en cajones abarrotados. Y me pone delante uno de sus platos especiales, el único que puede preparar sentada, porque dice que es sólo cuestión de pelar las patatas y las zanahorias y echarlas a la cazuela con las judías verdes. Pinchar y listo: sabor a recuerdos; del tatarabuelo que fotografiaba a Alfonso XIII al bisabuelo que pintaba en el Prado y murió de neumonía; de los años en los que en invierno la nieve llegaba en Madrid hasta la rodilla y en verano apenas tenía ni hambre ni dinero para comer más que unas picotas. “Fíjate, y ahora lo que más como son medicinas”. Tantas…
Para el azúcar, la tensión, la circulación, sus pequeños infartos cerebrales, las varices esofágicas, su hígado cirrótico… Todo un manual de medicina andante que crece con cada revisión.
Y aún así ella se ríe, con su risa de dulzura y la sonrisa marcada en su piel de melocotón. “Ay –me dice- si es que en vez de llamarme Virtudes me tendrían que haber puesto Dolores”.

Comentarios

insider ha dicho que…
qué buenos recuerdos... Queremos más... Le va esta canción que dice algo así como, No me lames Dolores, llámame Lola...
insider ha dicho que…
Perdón, llames por lames como es obvio
Anónimo ha dicho que…
¡Joe Bea... Es precioso lo que has escrito de la abuela...!muchos besos. Nos vemos la semana que viene ;)
Anónimo ha dicho que…
Me encanta, Bea.Cóm ome gusta que seas así.

Un beso.
Mitic.

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