leer y escribir
De pequeñas nos leía cuentos por la noche a Ra y a mí. Yo le pedía una y otra vez el de "Pedro y el lobo". A él y a mi abuela. A ella además la incluyeron en los guiness: cienes de veces leído "Los 7 cabritos y el lobo". Y un día llegué y le dije: "papá, me he terminado el cómic del Tío Gilito", y le conté sus 53 viñetas con sus bocadillos respectivos. Cuando tenía 9 años la Telefónica le trasladó a Burgos, y cada noche se arropaba con cinco mantas aún durmiendo pegado al fogón; y te lo contaba así porque era 'el manchego más andaluz', o así al menos nos hacía entender mi madre lo exageraos que eran los andaluces... y mi padre. Y fue en una de esas idas y venidas Madrid-Burgos cuando me compró en un stand giratorio de gasolinera "Las fábulas de Samaniego", de las que de vez en cuando aún me vienen versos a la memoria. Yo sólo recuerdo que estaba en la habitación cuando me llegó con uno de los mejores títulos de la historia de la literatu...