un lunes de mayo
No se ha acabado la semana, y ya te tengo nostalgia: trajiste cañas (tú 72, yo sólo 3), viniste para arroparme con risas (salen más espontáneas contigo) y paseaste tus preguntas para respuestas azarosas. Siempre te espero con los brazos abiertos; a ti, que eres tan apetecible de abrazar y tan poco dado a ser abrazable.